Sobre el Día del Niño y los niños con discapacidad

Hoy celebramos el Día del Niño, homenaje a esos pequeños seres humanos que llevan alegría y nos hacen recordar conceptos que con el pasar de los años perdemos los adultos, como la felicidad, la inocencia, la humildad, la obediencia, la admiración sincera, etc.

Esas pequeñas personitas son alegría pura por naturaleza, por instinto se dedican a disfrutar, a conocer por pura curiosidad y necesidad de aprendizaje. Pero existen maneras de apagar esa fuerza positiva y pura de los niños y es con conceptos propios de los adultos, ya sea que se ejecuten concientemente o bien por irresponsabilidad como: la discriminación, la marginación, la indiferencia, la falta de respeto, la mentira, la avaricia, la codicia, el rencor, el odio, la hipocresía y la maldad.

Es una pena pero es la realidad, los niños vienen con su cerebro y su corazón listo para aprender de sus modelos a seguir y de la sociedad en que viven. Si un niño llega a conocer alguno de los conceptos negativos antes mencionados será por parte de sus padres, maestros o miembros adultos de su sociedad.

De especial mención es el caso de los niños con discapacidad o diversidad funcional, vienen a este mundo como los demás niños, listos para aprender y disfrutar, pero somos los adultos quienes les menospreciamos o subestimamos, haciéndoles sentir frustración, cuando un niño ni maneja ese término, irrespetándoles cuando un niño solo sabe que necesita amor y cariño, marginándoles cuando el niño o niña desea comunicarse con el mundo y la gente que le rodea.

Algunas veces ocupamos la ignorancia como un héroe que nos expía de algunos errores, pero de igual manera cuando esa ignorancia es por decisión nuestra se convierte en inconciencia, en indiferencia, en falta de respeto. Muchos padres de familia, tutores, maestros, profesionales de rehabilitación, familiares, alegan ignorancia al no intentar que la situación de sus niños mejore, o bien ocultar a sus niños por miedo a las críticas de una sociedad perversa.

Los niños vienen al mundo ignorando todo lo que hay en él, pero siempre tienen esa necesidad que todos algún día tuvimos… APRENDER y con un impulso que también tuvo el ser humano desde siempre… SER FELIZ, somos los adultos los que con nuestros instintos dormidos convencemos a los niños de que tienen límites, olvidando que salvo las precauciones y adaptaciones necesarias para seguridad y calidad de vida, los niños que logran ser estimulados y puestos en acción todo el tiempo, logran cosas inimaginables.

Siempre habrá una frase muy común en la boca de quienes rodean a un niño con discapacidad o diversidad funcional.

“Cada día me sorprende más”

¡Feliz día a todos los niños del mundo! y ojalá podamos los adultos recordar esa maravillosa forma de ser de ellos, como ya lo manifestó el Gran Maestro cuando puso a los niños como ejemplo para sus discípulos cercanos y tambien podamos colmarlos de amor. Carolus.

 

Tomado de #DistintaCapacidad Blogspot

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